Me pregunto, cual es la razón por la que jugaba para ganar sabiendo sencillamente que esa posibilidad no existía….por la misma que vivo, sabiendo que voy a morir?
(N.B.)
Son tan breves
huidizos
los instantes de dicha,
que sería un absurdo
-diría que un pecado-
pedirle documento a la sonrisa,
averiguar su origen,
su edad, su ocupación,
el tiempo que supone habrá de estar
y el caudal con que cuenta,
para poder andar
paseando su presencia ante nosotros.
Me resisto a pensar
que todo debe ser
un circuito orquestado de sucesos,
adonde si tal cosa
entonces ésto.
Prefiero dar lugar
a la utópica magia del Probable.
Dejar que por la luz vuelen colores
enmohecidos ya de tanto encierro
y
vivir
simplemente
vivir.
6 comentarios:
Totalmente de acuerdo Néstor. La sonrisa "sin papeles" es bienvenida siempre.
Y sí, los "Probables" suelen ser lo mejor de la vida.
Un beso y a ver si te prodigas más en el blog.
Amparito
Gracias guapa por dejarme la tibieza que siempre implica tu paso...en cuanto a prodigarse...que va secándose la napa...;)
Un beso
Las rosas?
¿Y cómo pedir cuentas a la sonrisa?
Esta vez, de acuerdo con nuestra Bleti.
Un abrazo Néstor
y sí
cómo pedir cuentas a la sonrisa?..
es un texto magnífico, magnífico
no sabes la de veces que lo leido..
:)
beso
Pedir cuentas, Vidal? nah...
intentar atesorarlas...
Abrazote, Pastora
Nur, si lo has leído varias veces, dichoso está el texto y yo, claro, por extenderse tu compañía.
Un beso.
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