lunes, 15 de noviembre de 2010

Puentes


En ocasiones, uno
puede encontrarse absorto,
sin certezas, con miedo
de dar un nuevo paso,
como si el horizonte
fuera un campo minado
y mínimas las chances
de alcanzar cierto punto.

Las historias cercanas
son espejos, se astillan
al paso del recuerdo
y acobardan las ganas
de intentar ser actores
de una obra que espera
la ocasión de su estreno.

Y las horas se pasan
y con ellas la vida
y uno sigue aferrado
a la noria del riempo,
esperando un milagro
que rara vez ocurre,
en vez de procurar
un puente a lo posible.

viernes, 29 de octubre de 2010

Hay días


Hay días que se llenan
de preguntas y ausencias,
preguntas sin respuestas
y ausencias sin retornos.
Donde una imaginaria
libreta con recuerdos
deja volar sus hojas
en alas de nostalgia.

Son días despojados
de sonrisas y sueños,
que ensombrecen las horas
con su sopor absurdo.
En ellos, tercamente,
el hombre del espejo
quiere cruzar mis ojos
buscando algún rescoldo,
para intentar el soplo
que reanude la historia.

viernes, 22 de octubre de 2010

Manos desiertas


Se agota la paleta de los sueños
cuando la realidad es una daga
y pierde su dominio la palabra
intentando cubrir crueles distancias.

Verle siempre la nuca al horizonte
desgasta las sandalias, los empeños
y el consuelo resulta insuficiente
si es que las manos lucen cual desiertos.

Las sombras cuando gimen son espinas
que saben maltratar viejas heridas
y el grito es un murmullo que se pierde
entre las hondas grietas del absurdo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Gotitas

Las alegrías suelen
contarse como gotas,
minúsculos espacios
en donde toman vuelo
las sonrisas cautivas
del tiempo en que vivimos.

A veces son tan cortas,
que la boca no sabe
disimular la mueca
que dibuja el fracaso
de la meta perdida.

martes, 19 de octubre de 2010

Sigo


Con la perseverancia del oleaje,
se caen los minutos
como sílabas ocres
de una rama invisible.

El viento se ha empeñado
en darle vuelo libre a las campanas
que suenan nombres idos,
secretos bien guardados,
baldíos y esperanzas.

Un espejo no entiende de misterios.
Indiferente a lágrimas y risas
sólo mira el follaje de los cuerpos.

Tiemblo a veces.

Un enigma se duerme en mis pupilas.
Salteo algunas páginas,
pongo mi corazón en cierto cuenco
de un silencio sereno y complaciente.
Sigo.

sábado, 16 de octubre de 2010

Viejo Café


Vaya a saber porqué
entré a este bar de tedios y rutinas.
Mercado persa
de musas y abandonos,
escape y soledad,
flores marchitas.

Por sus paredes ocres
va corriendo el ayer
y alguna oscura foto
que la humedad hirió,
llama a recuerdos.

Telarañas del tiempo
parecen envolver a quien traspasa
-como yo- el blanco umbral,
mármol que supo
tener su espalda erguida.

Paciente
una mesa tatuada,
con tantas quemaduras como historias,
se dispone a servir
de bohemio diván a mi presencia.

El Antes


Los cumplidos
los abandonados
los por siempre ignorados

aquellos relucientes
los cubiertos de herrumbre

todos los sueños
todos

tienen igual final
tibias cenizas.

Sólo importa el antes.