cómo llevar la vida
y que aporte una cuota
cercana a la certeza.
Ni siquiera los pasos
que dimos -la experiencia-
nos brindan las señales
del camino en que andamos.
Y puesto que no estamos
sabiendo la vigencia
del contrato que liga
nuestros pies a la tierra,
deberíamos ser
un tanto más audaces.
Desterrar las pesadas
cortinas de los miedos
y permitir que estallen
esperanzas y sueños
donde reina lo aciago.
Comenzar un trayecto
sin pretender la foto
del punto de llegada.
Reirse aunque sea a cuenta
de dichas venideras
y darle algún espacio
de luz a lo posible,
por más que todo diga
que lo posible es nada.
2 comentarios:
no hay un manual, no.
lo único que importa son las elecciones que tomamos como único universo de referencia.
un beso
asi es guapa.
Otro para usted.
Publicar un comentario