miércoles, 4 de agosto de 2010

Tratando de andar

Camino los senderos que he podido ver
con cierto espanto de otoños oxidados.
No supe con mis llaves conseguir,
franquear alguna puerta,
cuando arreció la lluvia
azotando jardines inesperadamente.
Me subleva, detesto,
la escoria que corre por mis venas,
de tanto desvestirme la confianza
delante de las garras.

Yo sé que entre tus brazos hay lugar
para mis esperanzas,
que tus ojos me entienden
y tu boca me aguarda.
Sé también, que mis manos
encienden en tu cuerpo
y me pueblas los sueños,
reconstruyendo ruinas
y desterrando abismos.

Por eso debe ser que me dispongo
tejiendo las hilachas que pudieron
no perderse en el viento,
a refundar las horas
con sus alas, sus fuentes
y el perfume a cipreses,
que supo conocernos
brevemente.

martes, 3 de agosto de 2010

Apenas


Sé que tu paso es breve.
Casi como el rocío
de esta primavera que nos moja.

Que la casualidad
aproximó tu órbita,
a las alas cansadas
del sueño que prefiero
en mi universo.

Que cierta complacencia
de nuestras zonas vírgenes de miedos,
permitió que emergieran
reflejos de algún tiempo,
que estaba sepultado
por hojas que lloraron,
pacientes, dos otoños.


Ahora que has dejado
de estar en la memoria
para habitar mis ojos.
Que ya pude burlar los laberintos
y acercarme al presente que te envuelve.

Quisiera sin apuros
desmantelar la soledad absurda
que llevo en los bolsillos de mis horas,
despojarte las sombras del eclipse
que entorpece tus ganas de habitarme
y comprobar así, que en lo posible,
cabe la mayoría de los sueños.

sábado, 31 de julio de 2010

Las cosas simples

Prefiero
las comidas
los poemas
los ambientes
y también
las personas
simples.

Se gustan
desde el primer bocado
se entienden sin tropiezos
y da placer quedarse
e intentar habitarlas.

viernes, 30 de julio de 2010

Laberintos y fantasmas



No voy a suicidar inútilmente
el pequeño destello de esperanza,
que aguarda silencioso un derrotero
para sembrar la brisa de su paso.

Son tantos los naufragios declarados,
que uno teme cegarse por completo
y apaga de antemano la sonrisa,
para no verse envuelto en otro llanto.

Asi, va postergando los posibles
retoños indefensos que se ofrecen,
sin ver que el agua pasa y ya no vuelve,
como pasa la luz de algún instante.

En tanto, se amontonan los te quiero,
se vuelven indefensos los suspiros,
y en un lugar, ajeno a lo que vemos,
aguarda una tibieza su alborada.

domingo, 18 de julio de 2010

Son apenas las seis


Es domingo
son apenas las seis
la llovizna ha crecido,
se hizo lluvia.

Los gorriones no están
buscando su ración,
la que suelo ofrecer
cada mañana.


Lucen casi desiertas las veredas
incluso, afirmaría
que hasta los duendes hoy
buscan refugio,
tal vez en la tibieza de algún sueño,
bajo la piel callada
de unas sábanas.

Son apenas las seis
el cielo luce obscuro.
Acá, sobre un papel
en silencio me abrigo
con tu nombre.

viernes, 7 de mayo de 2010

Mi refugio

Puede ser que no entiendas
de mi silencio, el peso
que sumerge el aliento
y desafía mis ganas
de enarbolar sonrisas
en donde los segundos
por frágiles
se quiebran.

Ya no hay en mis bolsillos
el caudal que guardaba
para sembrar desiertos
aunque juntara espinas.
Y tampoco comparto
la idea de ser hoja
que vuele y se detenga,
ajena a su mirada,
en donde el viento opine.

Por eso me refugio
detrás de mis silencios,
un lugar que tan solo
conocen unos pocos.
Desde allí es que contemplo
la verdad que da el tiempo.

sábado, 13 de marzo de 2010

Nosotros


Es tiempo inexorable
de instalar en los labios
y anidar en el alma
la palabra nosotros.


Porque nosotros somos,
albañiles de cada
alegría o fracaso
que pueble al Universo.
En alguna medida,
aunque no nos parezca,
todos somos arena
de idéntico desierto
o gotas de una lluvia
o silbo de algún viento.

Si así no lo entendemos,
si no nos estremece
como propio lo ajeno,
hemos de ser testigos
de ver que se suicidan,
las tenues esperanzas
de volver a los tiempos
donde el sol era abrigo,
los ríos agua fresca
y el paisaje un regalo
que la vida nos daba.