viernes, 22 de octubre de 2010

Manos desiertas


Se agota la paleta de los sueños
cuando la realidad es una daga
y pierde su dominio la palabra
intentando cubrir crueles distancias.

Verle siempre la nuca al horizonte
desgasta las sandalias, los empeños
y el consuelo resulta insuficiente
si es que las manos lucen cual desiertos.

Las sombras cuando gimen son espinas
que saben maltratar viejas heridas
y el grito es un murmullo que se pierde
entre las hondas grietas del absurdo.

1 comentario:

Beatriz dijo...

Sueles pasarnos a muchos, alguna vez en la vida, el quedarnos con las manos desiertas y el corazón lleno de ilusiones...
Pero la vida sigue, es un hoy para vivir a tope, para disfrutar de los nuestros, para sentir que la vida nos abraza y que formamos parte inexorable de ella.
Te echamos de menos,amigo.
Besusss, muuacks.