domingo, 27 de septiembre de 2009

La soberbia



Ojalá la soberbia
no sea tan obscura
para tapar tus ojos
y asi
antes que el tiempo urja
pudieras ver que al fin
todos seremos parte
de idéntico destino
y que sólo tendremos
vigencia en el recuerdo,
acogedor o ingrato.

Ojalá que comprendas
el valor de los pasos
y de cada palabra.
Es penosa la ausencia
cuando no representa
para nadie recado.

12 comentarios:

Daniel dijo...

No existe tal soberbia
Que pueda ignorar
El lugar de donde emergen
Tan sentidas palabras.

Que lujo este poema
Pero que lujo Amigo.

Un abrazo.
Dani..

©Claudia Isabel dijo...

Uno de los pecados capitales más tristes, porque separa a las personas y las empequeñece...
Un gusto leerte Néstor
Un abrazo desde La perla de Janis

Concha Vidal dijo...

ufffffff ¡ qué fort !!!

¿Quién es Doña Soberbia?
¡ Pobreta, que así se labra su presente (no digo su futuro, eso no ha llegado)

Beatriz dijo...

La peor carga la lleva la que se tiñe el alma con este sentimiento y sin embargo estoy segura, que no hay nada que el amor no trasmute o quizás solo uno de tus versos.
Lo verdaderamente doloroso es que nadie sienta tu ausencia...
Como siempre,un verdadero placer leerte,mi poeta.

Néstor Morris dijo...

Daniel
sos generoso en extremo, desde la lectura, la sensibilidad y la palabra.
Un abrazo.

Néstor Morris dijo...

El gusto es siempre mio, Claudia.
Mil gracias, como siempre.
Un abrazo y nos vemos.

Néstor Morris dijo...

Pastora
Doña soberbia....
Sabe que el disparador de este poema justamente es una dama...en fin...
Espero que estés bien y que las gaviotas te sigan haciendo barullo cuando pastoreas espumas.
Un beso.

Néstor Morris dijo...

Beatriz
Si nadie siente nuestra ausencia, la herida debe ser muy dolorosa, asi creo...
Te agradezco mucho que te hayas acercado a este espacio y me dejaras tu aliento.
Un beso.

Unika dijo...

Que bello escrito Nestor, sus palabras, me transmiten una fuerza muy particular que se aleja tanto de la soberbia,,,
un abrazo!

Néstor Morris dijo...

Un mensaje esperanzador, sin dudas...al menos para la simple travesía de mis versos.
Un abrazo.

Ssoul dijo...

sí, pero el remedio es muy áspero de tragar...
frucir el ceño y leerle, es todo uno

Néstor Morris dijo...

Ssoul, la soberbia, esa muestra de la pequeñez humana, nos hace fruncir el ceño, nos duele, porque normalmente nos cuesta más desenmascararla que disimularla y generalmente es por un respeto que con nosotros no tienen.